Los mamíferos, incluidos los humanos, reconocen un olor dentro de los primeros 100 milisegundos tras inhalar cualquier odorante, según un estudio de la NYU School of Medicine. El trabajo, publicado en Nature, refuta investigaciones anteriores que situaban la activación completa de los receptores cerebrales olfatorios en los 600 milisegundos. Así mismo, el trabajo demuestra que la intensidad del odorante no determina la velocidad de activación.

Los científicos trabajaron con ratones entrenados para utilizar bebederos según oliesen a esencia de pino o naranja. Para rastrear cuántos receptores cerebrales estaban activos en cada momento, utilizaban fibras activadas por luz insertadas en la nariz de los roedores. De esta manera, observaron que los mamíferos necesitaban menos de una décima de segundo para distinguir entre un olor y otro, aunque la vactivación temprana de muchos receptores aumentaba los errores.

“Al igual que los cerebros humanos solo necesitan algunas notas musicales para nombrar una canción en particular, una vez que se forma su memoria, nuestros hallazgos demuestran que el sentido del olfato de un mamífero necesita solo unas pocas señales nerviosas para determinar el tipo de olor”, resume el autor principal, Dmitry Rinberg.

Cuando un odorante se acopla a su proteína receptora de señalización en el revestimiento interno de la nariz, la célula nerviosa envía una señal a la parte del cerebro encargada de este sentido. Aunque el presente experimento se ha llevado a cabo en ratones, el estudio de este proceso podría servir para definir patrones de activación de las células cerebrales relacionados con la detección e interpretación del olfato en humanos.