Un dispositivo implantado en un paciente de 46 años con dolores continuos en su rodilla “ha permitido dirigir la parestesia a zonas muy definidas y difíciles de alcanzar con la estimulación convencional de cordones medulares posteriores”, ha explicado el doctor David Abejón González, jefe de la Unidad del Dolor de Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y encargado de realizar el procedimiento.

La neuroestimulación para tratar un síndrome neuropático consiste en administrar impulsos eléctricos de intensidad reducida al ganglio dorsal de una o hasta 4 raíces espinales seleccionadas, que son el nexo entre los nervios y el sistema nervioso central. Estimular el ganglio dorsal puede convertirse en una forma eficaz de tratar dolores neuropáticos periféricos situados en zonas de difícil acceso desde el sistema nervioso central.

Además, la neuroestimulación puede suponer una alternativa a la terapia farmacológica utilizada para calmar el dolor producido por un síndrome neuropático, mejorando la calidad de vida del paciente ya que la neuroestimulación se aplica directamente en la zona afectada por el dolor y no en todo el organismo como los fármacos.

La neuroestimulación requiere de una intervención quirúrgica menor en la que se implanta al paciente uno o varios electrodos por vía epidural, próximos a las raíces nerviosas que conectan la médula con el sistema nervioso periférico. Tras esto, los electrodos se conectan al neuroestimulador, que es programado de forma personalizada para ofrecer un control adecuado de los síntomas dolorosos del paciente.