Según Julio Prieto, especialista en Neurofisiología Clínica y asesor científico de la Unidad de Neuromodulación del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, “se trata de aplicar estímulos magnéticos en determinadas áreas de la superficie del cerebro, con el objetivo de restaurar las anomalías de funcionamiento implicadas en la enfermedad”.

La unidad del hospital madrileño se centrará, inicialmente, en el tratamiento de la depresión crónica, enfocado a los pacientes que no mejoran con antidepresivos, un nicho de población que hasta el momento no tenía alternativa. Se estima que uno de cada cuatro adultos sufrirá esta enfermedad a lo largo de su vida, ha recordado Gabriel Rubio, psiquiatra y asesor científico de la Unidad.

Un procedimiento sencillo

El tratamiento consta de 20 sesiones de 37 minutos de duración cada una. Es una técnica indolora y que prácticamente no tiene efectos secundarios. Entre sus mecanismos de acción, los especialistas destacan la inducción de cambios plásticos en las redes neuronales y el aumento de la disponibilidad de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina.

“El reto en estos momentos es definir y protocolizar con precisión los parámetros de estimulación y el área cerebral sobre la que actuar en cada patología”.

Este procedimiento está inicialmente indicado para tratar la depresión. No obstante, existen investigaciones que demuestran su eficacia en otras patologías psiquiátricas y neurológicas como el trastorno obsesivo-compulsivo, donde reduce hasta un 40% la duración y el número de rituales obsesivos; el dolor neuropático, el estrés postraumático y el ictus.

En el caso de la depresión crónica, “ el objetivo ofrecer una alternativa eficaz para este grupo de pacientes, incorporando progresivamente nuevas áreas de patología en las que la técnica se muestre eficaz”.