El exoesqueleto se usará como entrenamiento para impedir las consecuencias relacionadas con la pérdida de movilidad que implica esta atrofia. Está formado por unos soportes llamados ortesis que se adaptan al tronco y a las piernas del niño. Uso pequeños motores colocados en las articulaciones, imitan el músculo y hacen fuerza para que caminar sea posible.

El sistema, patentado por el CSIC y la empresa Marsi Bionics, lo completan un conjunto de sensores, un controlador de movimiento y una batería de 5 horas de autonomía. Ha sido necesario limitar la edad de los usuarios entre 3-14 años porque los motores necesitaban una longitud concreta en cada pierna.

Este proyecto se está realizando con médicos del Hospital Infantil Sant Joan de Déu de Barcelona y del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, y está financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad y a través del Programa Echord++ de la Unión Europea.

“La principal dificultad para desarrollar este tipo de exoesqueletos pediátricos consiste en que los síntomas de las enfermedades neuromusculares varían con el tiempo tanto en las articulaciones como en el conjunto del cuerpo”. Elena García. Centro de Automática y Robótica, centro mixto del CSIC y la Universidad Politécnica de Madrid.

La atrofia muscular espinal provoca altas cifras de mortalidad y es una de las peores enfermedades degenerativas de la edad pediátrica. La pérdida de fuerza causada por la debilidad muscular paulatina, imposibilita que los niños puedan caminar, lo que provoca lesiones como osteoporosis, escoliosis o insuficiencias respiratorias.