Los resultados del estudio conductual, en el que participaron 40 niños de segundo y quinto curso de primaria, sugieren que, a través de la medición de la audición, podría determinarse la predisposición a la dislexia sin necesidad de esperar a que el niño comience a tener problemas de aprendizaje. Se trata de un gran avance teniendo en cuenta que una de las mayores desventajas de estos pacientes es el diagnóstico tardío, cuando las dificultades de aprendizaje ya son evidentes; generalmente en torno a los 9 años de edad.

Gracias a la propuesta de Ríos-López, los niños afectados de dislexia podrían comenzar antes los programas de entrenamiento y palación dirigidos a mejorar la habilidad lectora y evitar futuros trastornos. “Podemos hacer que una tarea tan simple como tocar el tambor mejore las habilidades rítmicas del niño y estas, a su vez, mejoren paulatinamente su percepción de la lengua”, ejemplifica la científica en declaraciones a la agencia EFE. Según el comunicado emitido por la BCBL, a nivel mundial, una de cada 10 personas padece dislexia.