Entre las conclusiones, la revisión destaca que, si 10.000 pacientes redujeran 2 mmol/L de colesterol a través de una terapia económica de estatinas, durante 5 años -como 40 mg de atorvastatina al día, y que cuesta 2 libras al mes en Reino Unido- se conseguiría evitar ciertas enfermedades cardiovasculares.

De esta forma, los ataques cardiacos, los accidentes cerebrovasculares isquémicos y derivaciones coronarias se podrían evitar en 1.000 personas con enfermedades vasculares prexistentes (prevención secundaria) y en 500 personas que tengan mayor riesgo, por problemas como la hipertensión o la diabetes, pero que todavía no han tenido eventos vasculares (prevención primaria).

Los estudios más importantes realizados en esta materia han confirmado que los niveles más altos de colesterol LDL se corresponden con mayor riesgo de enfermedad vascular. Así, cada 1 mmol/L de reducción de colesterol LDL reduce el 25% riesgo de muerte coronaria y ataque cardiaco, accidente cerebrovascular isquémico, y procedimiento de revascularización coronaria, cada año (posterior al primero de tratamiento) en el que se continúa consumiendo estatinas.

Además, se encontró una relación entre la terapia con estatinas y la reducción del riesgo de padecer y otras patologías, como las enfermedades respiratorias, las infecciones, las trombosis venosas profundas y la fibrilación auricular post-operatoria.

Efectos secundarios importantes

Otros estudios mostraron, que el tratamiento con estatinas, aumentaba el riesgo de miopatía (de los que algunos podrían derivar a rabdomiolisis severa si no se dejara de tomar estatinas), aunque en proporciones muy bajas (1 caso de cada 10.000 pacientes que toman 40 mg/día de atorvastatina) a lo largo de cada año de tratamiento. Las estatinas también incrementan entre un 10 y un 20% el riesgo de desarrollar diabetes por cada 10.000 pacientes tratados al año.

Asimismo, se encontraron estudios que mostraron que tomar estatinas incrementaba el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágica en unos 5-10 casos extra por cada 10.000 pacientes tratados por año, si bien se muestra que, en la mayoría de las ocasiones, se producen más reducciones de accidentes cerebrovasculares isquémicos por no tratarse con estatinas que como consecuencia de los efectos secundarios producidos por su consumo.

Algunos informes que hasta un 20% de los pacientes registraron un aumento del dolor y de debilidad muscular, que podría suponer más que una intolerancia estatina, un incremento de los eventos adversos sintomáticos, en entre 10 y 20 pacientes de los 10.000 pacientes tratados al año.  

No alarmar a la población 

Los investigadores de la Universidad de Oxford, aseguran que son más grandes las cifras de pacientes que evitan los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares mediante el tratamiento con estatinas, que aquellos que tienen efectos secundarios como consecuencia de su consumo.

Así, ponen de manifiesto que los efectos secundarios pueden cesar al abandonar el tratamiento con estatinas mientras que los efectos de un ataque de miocardio o un ictus, que no han sido prevenidos, son irreversibles, razón por la que no consideran que se deba alarmar sobre los efectos secundarios.