“Estamos ante una enfermedad fundamentalmente relacionada con el envejecimiento, razón por la cual su abordaje debe ir estrechamente relacionado con la figura del geriatra, que desarrollará un papel protagonista en el tratamiento”, señala en una nota el presidente de la organización, José Antonio López Trigo.

El geriatra, además, destaca que la atención a las personas con alzhéimer y sus cuidadores debe ser multidisciplinar, “centrado en la persona y sus necesidades cambiantes, integrado en los recursos sanitarios y sociales de su entorno, progresivo y continuado”. “Los sistemas públicos de atención han de adaptarse a las necesidades del paciente con demencia, y no al contrario”, apunta.

En ese sentido, desde la SEGG recuerdan que la Sanidad pública española cuenta con “menos de un millar de geriatras”, un número “considerablemente escaso” para abordar el tratamiento de los pacientes con alzhéimer; un proceso en el que consideran que tiene un papel fundamental este especialista.

“A pesar de este panorama, en los últimos años los progresos asociados con la enfermedad de Alzheimer han sido importantes y nos han dotado de estrategias sólidas para conseguir paliar sus consecuencias, enlentecer su curso, y, en suma, mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares”, añaden desde la sociedad, que reúne a cerca de 2.500 expertos en distintos campos.

Perfil del enfermo

Tal y como recuerda la SEGG, esta patología se da sobre todo entre los 80 y los 86 años y es más común entre las mujeres. Presentan síntomas variados, condicionados por problemas característicos de un paciente geriátrico. A pesar de que la enfermedad de Alzheimer está claramente ligada al envejecimiento, los problemas de memoria no deben ser considerados como normales en la persona mayor.

“Los pacientes con alzhéimer son el prototipo de pacientes vulnerables, tanto desde el punto de vista médico como personal, familiar y social. Garantizar a ellos y a sus familias una atención sanitaria y social en cantidad y calidad suficientes, en función de sus necesidades cambiantes, es un reto profesional y ético que nos atañe a todos”, concluyen.