Se trata de un desorden neurológico, igual que el alzhéimer, del que se ha celebrado este mes el Día Mundial. Coincidiendo con esta efemérides, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) ha reivindicado el papel del especialista de este campo en el tratamiento de enfermos de esta enfermedad, que padecen alrededor de 800.000 personas en España, la mayoría mayores de 80 años.

Se buscan voluntarios

Para prevenir sus síntomas, se está desarrollando un fármaco dirigido a personas con riesgo de padecer demencia. Un total de 24 hospitales españoles participan en el ensayo clínico internacional de fase IIb/III que se va a poner en marcha para probar el medicamento; entre ellos, se encuentra el Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia, que está buscando voluntarios.

El nuevo fármaco (JNJ-54861911) es una pastilla diaria que evita la formación de placas amiloides. Se administraría antes de que aparezcan síntomas, por lo que podría impedir que aparecieran o ralentizar su aparición. En el llamado estudio Early puede participar cualquier persona sana de entre 65 y 85 años sin antecedentes familiares de alzhéimer que no haya experimentado cambios de memoria importantes. En caso de antecedentes, la edad se reduce a los 60 años.

Otro ensayo sobre alzhéimer ha demostrado que un tratamiento basado en anticuerpos reduce los depósitos de proteínas que se producen en el cerebro con esta patología, además de ralentizar el deterioro de las capacidades mentales. En el estudio han participado 165 pacientes con síntomas leves a los que se le administró el anticuerpo aducanumab o un placebo una vez al mes.

 

Además de investigar posibles tratamientos, los científicos siguen indagando sobre las causas de enfermedades degenerativas como el alzhéimer. En ese sentido, un equipo estadounidense ha confirmado que los trastornos neurológicos degenerativos solo se trasmiten a través de la sangre en raras ocasiones. Para realizar el trabajo, se han estudiado datos de casi un millón y medio de pacientes que recibieron transfusiones sanguíneas entre 1968 y 2012. La ratio de peligro de contagio de enfermedades en los recipientes de sangre de donantes con trastornos, en comparación con los recipientes de donantes sanos, era prácticamente la misma.

Otro descubrimiento neurológico reciente es el del Hospital del Mar de Barcelona y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), en este caso en relación con hemorragias cerebrales. Según su investigación, el sexo influye en dichas patologías. Así, las mujeres que sufren una hemorragia cerebral tienen de media 6 años más que los hombres con la misma dolencia (81 años las mujeres y 75 años los hombres).

También se han observado diferencias en la localización del hematoma cerebral: en hombres es más frecuente el hematoma profundo, mientras que en mujeres es más común en la zona lobular del cerebro, más superficial. Respecto a los factores de riesgo asociados a sustancias, los hombres resultaron consumir más alcohol y tabaco que las mujeres que habían padecido una hemorragia cerebral. El sexo masculino, además, padecía con mayor prevalencia otras enfermedades cardiovasculares.

Problema desconocido

La convivencia con otras patologías no solo ocurre en el caso de las hemorragias cerebrales. El síndrome de piernas inquietas puede ser una manifestación de otras enfermedades. Coincidiendo con la celebración del Día Mundial, también este mes de septiembre, IMQ se ha sumado a la campaña para dar a conocer un problema que afecta al 10% de la población, aunque la mayoría no lo sabe. Se da sobre todo en gente de entre 50 y 60 años, aunque puede presentarse a cualquier edad, incluida la infancia. Es más prevalente entre las mujeres.

Se trata de un trastorno neurológico cuyo síntoma principal es un hormigueo o malestar constante en las extremidades inferiores que provoca en las personas que lo padecen la necesidad urgente de moverse a toda costa. No existe prevención para este trastorno, pero sí puede tratarse, por ejemplo, con algunos fármacos para el párkinson.

 

Septiembre ha venido cargado de novedades tecnológicas vinculadas con la Neurología. La Universidad Francisco de Vitoria, por ejemplo, ha desarrollado un videojuego que ayudará a tratar a jóvenes con discapacidades cognitivas, como el síndrome de Down. El juego se llama Downtown y trata diversos temas como la educación, la integración y la concienciación. Los creadores esperan también que su programa pueda hacer más fácil el desarrollo de la capacidad mental de los pacientes.

Por otro lado, la Universidad de Griffith ha creado un sistema de realidad virtual para que los pacientes que sufren de dolores crónicos en el cuello entrenen el cerebro y superen su malestar. La idea es que el enfermo observe los paisajes, los personajes y las situaciones que las gafas de realidad virtual le muestran y le abstraigan del dolor mientras mueve la cabeza.

Otra terapia novedosa basada en realidad virtual tiene como objetivo facilitar la rehabilitación de personas afectadas de parálisis de médula espinal. El tratamiento, diseñado por la Universidad de Duke (Carolina del Norte), consiste en sujetar al paciente con un exoesqueleto motorizado y colocarle unas gafas de realidad virtual y un casco, que mide las ondas cerebrales a través de un encefalograma. La persona puede ver sus piernas y realizar movimientos virtuales que el exoesqueleto interpreta. De esta forma, se manda al cerebro el mensaje de que esa parte del cuerpo tiene movilidad.

Regeneración neuronal

Los lesionados de médula tienen también posibilidades de tratamiento gracias al descubrimiento del Centro de Investigación Príncipe Felipe (CIPF) de Valencia, cuyos investigadores aseguran que el canal iónico conexina 50 tiene un papel clave en la regeneración neuronal tras una lesión de médula espinal. El estudio se ha publicado en International Journal of Molecular Science y Cell & Tissue Research.

Los científicos han realizado pruebas con fármacos para explorar el papel de conexina 50 y Sox2 en el citado proceso regenerativo. Los diversos experimentos realizados in vivo e in vitro con clotrimazol (agente antimicótico con capacidad de inducir la expresión de conexina 50) han puesto de manifiesto una mayor expresión de Sox2, bajo el efecto de este medicamento, en el tejido de la médula espinal tras una lesión.

Con dichos resultados, el estudio concluye que la modificación farmacológica de la conexina 50 induce a potenciar la regeneración de tejido neuronal endógeno tras una lesión de médula, aunque es necesario mantener un control de la localización de este canal iónico para interferir con la diferenciación de estas células madre.