En un modelo preclínico, la solución intranasal, creada por la universidad de Pennsylvania y la compañía Noveome Biotherapeutics, alcanzó el sistema nervioso central en aproximadamente 30 minutos, pero se detectaron concentraciones más altas en el vítreo y el nervio óptico que el cerebro, lo que demuestra que esta vía de administración pueden dirigirse a tejidos del ojo.

Según los ensayos publicados por la revista Nature Scientific Reports, en un caso de neuritis óptica, el tratamiento precoz con ST266 evitaría el daño neuronal y la disfunción al reducir significativamente la pérdida de CGR, suprimir la infiltración de células inflamatorias en el nervio óptico, y limitar el grado de desmielinización inducida por neuritis óptica.

Por su parte, el tratamiento de neuritis óptica en etapas posteriores muestra resultados similares, ya que con la administración del fármaco se consiguió una mejora de la función visual de los sujetos en comparación con los grupos de control no tratados.

“Las terapias actuales reducen la inflamación, pero no bastan para evitar la pérdida de RGC; por lo tanto, hay una necesidad de opciones de tratamiento capaces de prevenir la pérdida de axones en los pacientes con neuritis óptica”, justifica Kenneth S. Shindler, director de la Perelman School of Medicine asociada con la empresa bioterapéutica.

“Estos resultados son particularmente importantes, ya que la preservación de CGR ha sido reconocida como un factor significativo en el tratamiento de la neuritis óptica debido a la posible disfunción visual permanente”, argumenta el experto en una nota de prensa de la American Academy of Ophthalmolopgy.

“Creemos que esta es la primera demostración con posibilidades de éxito de un tratamiento terapéutico del nervio óptico mediante la administración intranasal de biomoléculas”, defiende el coautor Larry Brown, “los resultados refuerzan el potencial del fármaco en múltiples aspectos, incluyendo el tratamiento de trastornos de la parte posterior del ojo”, concluye.