Fabricado en aluminio, carbono y plástico, el exoesqueleto pesa 27 kilogramos y tiene 4 motores que se ajustan a las caderas y a las rodillas del usuario. "El paciente va a saber cómo gestionar desde las piernas hacia el cerebro todos esos movimientos que van a sucederse en su musculatura", ha explicado la directora de la Fundación, Mayte Vega.

"Se trata de una tecnología diseñada como una herramienta de terapia de la marcha integral que proporciona una experiencia de rehabilitación incomparable, ya que es el único robot que permite al usuario ponerse en pie y caminar en casos de parálisis cerebral", ha explicado la Fundación.

Los terapeutas de la Fundación acaban de terminar una formación para trabajar con el exoesqueleto organizada por Ekso Bionics, empresa americana fabricante del exoesqueleto. Según indican los médicos, esta formación les ha permitido conocer la funcionalidad y aplicación terapéutica de esta tecnología, que ya han iniciado en varios pacientes. Los expertos indican que ya han comprobado los “numerosos beneficios” en la rehabilitación de pacientes neurológicos.

El exoesqueleto de Ekso Bionics se utiliza en más de 130 centros de rehabilitación de todo el mundo para ayudar a los pacientes que han tenido una lesión medular o un accidente cerebrovascular a ponerse de pie y volver a aprender a caminar. Además de este dispositivo de Ekso Bionics, Nipace, junto con la ingeniera Elena García de la empresa española Marsi Bionics, ha iniciado una investigación para la creación de un exoesqueleto específico para niños con parálisis cerebral.