“Poco a poco otros países como Estados Unidos lo están incorporando”, ha señalado el jefe del servicio, Miguel Puche, quien ha destacado la experiencia del centro valenciano en la inserción de este tipo de neuroestimulador. Una experiencia que ha llevado al servicio a celebrar estos días la segunda edición de un curso sobre este tratamiento contra la cefalea en racimo.

El neuroestimulador es un chip que se inserta en el maxilar del paciente y emite pequeñas descargas eléctricas que actúan sobre un ganglio para eliminar el dolor de cabeza.

El dispositivo se coloca en la fosa pterigopalatina a través de una pequeña incisión mínimamente invasiva, según explica el jefe de servicio, que asegura que el neuroestimulador controla el 80% de las crisis de dolor provocadas por la cefalea de racimo. Además, actúa de forma preventiva, reduciendo el número de brotes.

La inserción del chip se realiza con apoyo de rayos X y dura unos 45 minutos. Una vez implantado, el propio paciente maneja el neuroestimulador mediante un mando a distancia, siempre con la supervisión de un neurólogo. La técnica se lleva a cabo desde 2011 en el hospital valenciano.

La segunda edición del curso de formación ha tenido lugar en las instalaciones de la Facultad de Medicina de Valencia. La ha organizado el servicio de maxilofacial con la colaboración de los profesores Valverde y Marqués, de los departamentos de anatomía y cirugía respectivamente. En las 2 ediciones se ha formado una veintena de especialistas.