Pese a que los psicólogos definen la mente como un músculo, “existen condiciones químicas en el entorno laboral que pueden provocar su deterioro”, ha destacado el director del estudio, Joseph Grzywacz. “Determinados aspectos del entorno de trabajo pueden alterar la función cognitiva”, ha insistido.

Hasta este momento los investigadores estaban divididos ante la posibilidad de que trabajar en un entorno sucio, expuesto a sustancias como moho, plomo o exceso de ruidos, fuese la causa del deterioro, o bien este estuviera provocado por la falta de estimulación en el trabajo.

El estudio que ahora publica The Journal of Occupational and Environmental Medicine viene a confirmar que ambos aspectos inciden en el deterioro funcional y tiene unos efectos sobre la capacidad cognitiva similares a los producidos por el envejecimiento.

Por otro lado, los resultados del estudio mostraron que una mayor complejidad en el trabajo fortalecía la capacidad cognitiva. Por ello, “diseñar trabajos que potencien la capacidad para tomar decisiones de todos los empleados puede proteger la capacidad cognitiva a largo plazo”, ha concluido Joseph Grzywacz.