En estos momentos hay 1.000 millones de fumadores en el mundo y casi 6 millones de muertes relacionadas con el consumo de tabaco cada año. Tal y como ha explicado a Infosalus Robert Anthenelli, profesor de Psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de California, “solo hay tres tratamientos con medicamentos aprobados para ayudar a dejar de fumar: terapias de reemplazo de nicotina, y dos medicamentos sin ella: bupropión y vareniclina”.

El estudio Eagles analizó de forma prospectiva los riesgos de seguridad de los tres tipos de medicamentos frente al placebo. La investigación se puso en marcha después de que la Food and Drug Administration (FDA) advirtiera de que la vareniclina y el bupropión pueden causar efectos adversos neuropsiquiátricos como depresión o comportamiento suicida.

La investigación analizó los efectos de la veraniclina, el bupropión, los parches de nicotina y el placebo en fumadores con y sin trastornos psquiátricos. El estudio, aleatorizado, controlado y doble ciego, examinó a más de 8.000 fumadores procedentes de 16 países, entre noviembre de 2011 y enero de 2015.

Los resultados mostraron que el 2% de los participantes no psiquiátricos presentó efectos adversos neuropsiquiátricos moderados o graves en alguno de los tratamientos. Concretamente, un 1,3% de los que tomaron veraniclina, un 2,2% de los que recibieron buproprión, un 2,5% de los que utilizaron el parche de nicotina y un 2,4% a los que se suministró el placebo registraron eventos adversos.

En el grupo de pacientes con trastornos psiquiátricos un 6,5% de los que recibieron veraniclina registraron eventos adversos neuropsiquiátricos moderados y graves. En el caso de aquellos que recibieron bupropión, los efectos adversos se presentaron en un 6,7% de los participantes y en los que utilizaron parches de nicotina estuvieron presentes en un 5,3% de los individuos.

El estudio concluye que la diferencia de riesgo en cuanto a la aparición de efectos adversos neuropsiquiátricos asociados a la veraniclina y el bupropión no fue significativamente mayor que el placebo. En todas las cohortes, los acontecimientos adversos más frecuentes fueron náuseas, insomnio, sueño anormal y dolor de cabeza.