Las mejoras en el campo del astigmatismo “comienzan por un cambio de consciencia entre nosotros mismos, sobre la importancia del peso social y económico de determinadas patologías antes menos valoradas”, explica la responsable de la unidad de tratamiento del queratocono del Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR) y de la Clínica Baviera, en declaraciones a la agencia EFE.

“El avance de la tecnología en los últimos años nos ha facilitado el diagnóstico y la valoración de la grave repercusión que el astigmatismo alto produce en la calidad visual y, por tanto, en la calidad vida de nuestros pacientes”, valora Canabás. Respecto a las técnicas de preferencia, la oftalmóloga ha explicado que, mientras el astigmatismo regular se corrige con gafas graduadas, el irregular requiere intervención quirúrgica

Los denominados astigmatismos irregulares requieren “complejas adaptaciones de lentes de contacto” que, en estadios iniciales de la enfermedad “son poco invasivas, se practican con anestesia local y tienen una rápida recuperación del paciente”, matiza Canabás.

Queratocono, un astigmatismo irregular

Entre las variantes de astigmatismo irregular, la experta ha destacado el queratocono por su capacidad de merma en la calidad de vida del paciente. Esta patología degenerativa suele detectarse durante la juventud del sujeto, “lo que dificulta su inserción en una sociedad cada vez más dependiente de las tecnologías de la información y de gran consumo visual mediante pantallas de ordenador, tableta y teléfono móvil”, justifica la especialista.

Entre las técnicas más indicadas para tratar esta dolencia, Canabás ha mencionado el crosslinking y la colocación de segmentos intracorneales. Aunque ambas técnicas se han consolidado como opciones más accesibles, y menos invasivas y costosas, que el trasplante de córnea, “ninguna se ha generalizado en la sanidad pública”, lamenta.

Astigmatismo asociado a cataratas

Actualmente, en España se realizan unas 400.000 operaciones anuales de cataratas; sin embrago, tras las intervenciones, muchos pacientes siguen necesitando corregir su astigmatismo para lograr una visión óptima. Lo ideal, según Canabás, sería corregir ambas patologías en la misma operación.

En estos casos la colocación de una lente intraocular tórica favorecería la independencia del paciente y reduciría el uso de gafas. Esto es importante teniendo en cuenta que, en la mayoría de casos, el paciente es senil, pluripatológico y con dificultades económicas, advierte. La doctora ya ha dado a conocer esta propuesta frente a una treintena de especialistas en el Hospital Virgen del Rocío.