Para el estudio se eligió una muestra de 2054 mujeres blancas gemelas, pero el seguimiento se realizó sobre 324 (151 monocigóticas y 173 dicigóticas). Para calcular la densidad de la catarata nuclear, los investigadores utilizaron imágenes de Scheimpflug, mientras que para analizar los factores dietéticos se sirvieron del cuestionario EPIC para evaluar la ingesta de alimentos. La relación entre el progreso de la catarata y los micronutrientes se ha investigado a partir de un análisis de regresión multinomial.

El 35% de los casos de cataratas nucleares son hereditarios mientras que el 65% restante responde a factores medioambientales. Una dieta rica en vitamina C, señalan los investigadores, protege frente a las cataratas nucleares tanto en el inicio como durante su progresión, mientras que los suplementos de manganeso solo lo hacen en el inicio.

La catarata nuclear es la más frecuente. Este tipo de catarata provoca que el núcleo del cristalino se haga más curvo y aumente el índice refractivo, incrementando de este modo la miopía. Sin embargo, en el caso de personas que padecen hipermetropía pueden mejorar su visión temporalmente.