Tal como publica la revista especializada PlosOne, el modelo se construyó a partir de una especie de andamio biológico donde se “sembraron” células de fibrina derivada de sangre humana. Con este material, donado por el Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León, se formó una matriz a la que se incorporaron fibroblastos de conjuntiva en el interior y células epiteliales en la superficie.

Gracias a estos tipos celulares, provenientes de donantes cadavéricos humanos, se pudo simular el estroma y el epitelio de una conjuntiva en vivo. En este sentido, por ejemplo, los investigadores hallaron que las células epiteliales de la construcción en 3D se estratificaban en varias capas, tal como sucede en su entorno normal.

Así mismo, durante el proceso, el equipo comprobó que crecían células calciformes, un tipo particular de célula epitelial especializado en producir la mucina MUC5AC. La cantidad de este tipo de proteínas se encuentra disminuida en enfermedades inflamatorias como el síndrome de Sjögren, la conjuntivitis alérgica o el síndrome del ojo seco.

“Con los estímulos adecuados recreamos en el laboratorio diferentes situaciones y comprobamos que las células de la construcción respondían disminuyendo o aumentando la producción de MUC5AC”, asegura la investigadora del IOBA, Yolanda Diebold Luque, en unas declaraciones a DiCYt que recoge la agencia Sinc.

“También estudiamos cómo producían otras moléculas como consecuencia de esos estímulos, por ejemplo, la interleucina-6, y comprobamos que lo hacían como se sabe que ocurre en las enfermedades estudiadas”, explica la responsable del modelo, funcional y capaz de responder a estímulos que simulan en el laboratorio una situación de enfermedad inflamatoria.

Todo ello, “constituye una importante novedad” en el estudio de la conjuntiva, donde el modelo 3D “puede tener una muy buena acogida”. Esta se debería, en parte, a que no se pueden obtener grandes muestras de tejido en el ámbito de la investigación ocular. En este sentido, “los gobiernos y las compañías farmacéuticas están preocupados por el elevado coste de la investigación necesaria para desarrollar nuevos medicamentos que finalmente los encarece”, explica la experta.

Ahora, se presenta una nueva opción. “Se ha comprobado que los modelos 3D proporcionan datos fiables y a la vez reducen los costes asociados a la investigación y también el número de animales empleados en los experimentos, un aspecto muy importante que demanda la sociedad y que está muy bien regulado en España y en Europa”, justifica la investigadora.

En la fotografía, de PlosOne, las construcciones sembradas con células derivadas de plasma a los 3, 7 y 14 días.