Según recoge una nota de prensa de la American Academy of Ophthalmology (AAO), la sobreprescripción de antibióticos es una tendencia a nivel nacional que no solo aumenta los costes para los pacientes de conjuntivitis y para el propio sistema de salud, sino que, además, puede promover la resistencia a estos fármacos.

Tras evaluar durante 14 años los datos de 300.000 pacientes diagnosticados de conjuntivitis, el equipo de investigadores halló que el 58% de los enfermos había recibido una receta de antibióticos y el 20% de antibióticos-esteroides, “inadecuados para la mayoría de conjuntivitis, ya que pueden prolongar o exacerbar los síntomas de infección”.

Los investigadores advierten que, muchas veces, esta sobreprescripción se debe más a la situación socioeconómica del paciente que al riesgo real de desarrollar una infección ocular. En este sentido, señalan, la sobreprescripción es más habitual en pacientes jóvenes, de raza blanca, y con un nivel educativo y económico superior.

Además, el 83% de las conjuntivitis se diagnostican en los servicios de Atención Primaria, Pediatría, Urgencias o Medicina Interna, y no por un oftalmólogo especialista. Los pacientes atendidos por un médico de cabecera o uno de urgencias son hasta 3 veces más vulnerables a la hora de sufrir la sobreprescripción de fármacos.

Esto puede deberse, dicen, a la dificultad de algunos profesionales no especializados para distinguir las conjuntivitis bacterianas de las formas virales y alérgicas. “Los médicos pueden tender a errar por precaución, al prescribir los antibióticos por si acaso”, lamenta Nakul S. Shekhawat, autor principal del estudio.

“La investigación demuestra que las decisiones actuales de tratamiento para la conjuntivitis no se están basando en pruebas, sino que influye más el tipo de profesional que hace el diagnóstico y el estatus del paciente que las razones médicas”, defiende Shekhawat. “Las consecuencias negativas de esta sobreprescripción son difíciles de justificar”.