Las gafas EyeZen, pretenden proteger al usuario de la exposición constante a la luz azul de las pantallas, cuya fototoxicidad “induce reacciones fotoquímicas en cadena que producen estrés oxidativo y pueden alterar progresiva e irreversiblemente la retina”, según Optometric Management.

“Normalmente el deterioro es compensado por los antioxidantes, pero factores ambientales, tales como el consumo de tabaco, una dieta pobre o la edad, reducen progresivamente las defensas”, advierten las mismas fuentes.

“El recubrimiento de las gafas EyeZen se encarga de desviar este tipo de longitudes de onda”, afirma el vicepresidente de la cadena de suministro, Jean-Francois Martinot. “El usuario apenas notará alguna diferencia, exceptuando un ligero brillo azul en los cristales”, explica sobre estas lentes de protección digital que, sin embargo, se ensucian más fácilmente que las gafas tradicionales.

“Se trata de una innovación necesaria en la era digital”, considera, ya que la media de tiempo que una persona pasa mirando el móvil sin ningún tipo de protección, se sitúa en las 9 horas diarias. “Las pantallas forman parte de nuestra vida”, admite, “pero hacen trabajar demasiado a nuestros ojos”.

Caracteres pequeños y pixelados, distancias de uso demasiado cortas y variables o destellos incomodos, son algunos de los factores que causan sequedad, irritación, fatiga o visión borrosa, unos síntomas que experimentan alrededor del 65% de estadounidenses, según la empresa desarrolladora, y que ahora se proponen atajar.