El análisis retrospectivo incluyó las historias clínicas electrónicas de 76.910 pacientes mayores de 65 años provenientes de 8 centros oftalmológicos de Reino Unido. De los 110.468 ojos, el 78% presentaba astigmatismo corneal preexistente de ≥0,5 dioptrías, el 42% de ≥1 dioptrías, el 21% de ≥1,5 y el 11% de ≥2. En el 99,9% de estos ojos se implantó una lente intraocular (LIO) monofocal estándar no tórica.

Los autores dispusieron, tras la cirugía, de mediciones del cilindro refractivo de 39.744 ojos. El 90% de los que recibieron LIO monofocales estándar tenía astigmatismo refractivo ≥0,5 dioptrías, mientras el 58% presentaba astigmatismo refractivo ≥1 dioptrías. “Los datos demuestran que el nivel de astigmatismo tiende a empeorar después de la cirugía de cataratas, lo que supone un desafío adicional para los pacientes”, concluye David F. Anderson en una nota de prensa del grupo Novartis. “Aprovechar la oportunidad de tratar las cataratas y el astigmatismo en la misma cirugía puede conllevar beneficios significativos”, defiende.