Algunos factores externos -como las radiaciones solares o el tabaco- e internos -como el envejecimiento- provocan un efecto degenerativo en la densidad del pigmento natural de la mácula del ojo, estructura de la retina involucrada en la percepción de detalles y movimientos. La degeneración macular puede provocar ceguera a largo plazo y, actualmente, no existen tratamientos que reviertan sus efectos. Por este motivo, su prevención resulta de vital importancia.

“El estrés oxidativo consiste en una liberación de radicales libres que causan diversas enfermedades que conllevan una pérdida visual vinculada a la disminución de los pigmentos de la mácula. Nuestro organismo tiene antioxidantes encargados de combatirlos, pero nosotros mediante la alimentación, podemos aumentar estos niveles para favorecer la protección”, tal y como asegura Mª Dolores Pinazo, responsable de la unidad de investigación.

Los participantes del estudio ingirieron 375 gramos diarios de brócoli, los necesarios para obtener 10 gramos de luteína, compuesto presente en algunas plantas y verduras, y conocida por sus efectos beneficiosos para la visión. Los resultados mostraron que la ingesta de esta verdura produjo un aumento del 30% de la densidad del pigmento macular, además de otros beneficios como una reducción de peso, de los niveles de colesterol y una mejora de los niveles de hierro.

Otros alimentos, como las yemas de huevo o el salmón contienen niveles similares de carotenos. Sin embargo, el brócoli es idóneo para ser introducido en la dieta, ya que puede consumirse a diario sin aportar otros componentes nocivos en altas cantidades, como puede ser las grasas saturadas.