Para llegar a esta conclusión, los investigadores contaron con la participación de 52 voluntarios, de los cuales, 24 hombres y 4 mujeres con una edad media de 22 años eran consumidores habituales de esta droga. Los otros 24 pacientes, 20 hombres y 4 mujeres con una edad media de 24 años, constituyeron el grupo de control.

Tras ajustar otros factores como la edad o el consumo de alcohol, los científicos observaron diferencias entre los grupos a la hora de conseguir una amplitud máxima de la onda negativa N95, considerada uno de los mejores marcadores de un buen funcionamiento de las RGC. Concretamente, los consumidores tardaron 98,6 milisegundos de media, frente a los 88,4 del grupo de control.

“Nuestros resultados demuestran un retraso en la transmisión de los potenciales de acción de las células ganglionares de los usuarios habituales de cannabis, lo que podría apoyar alteraciones en la visión”, resume el autor principal del estudio, Vincent Laprevote, del Centre Psychothérapique de Nancy.

“Aunque este estudio es preliminar y no está diseñado para determinar la causa y efecto, los resultados sugieren que la función de la retina podría ser utilizada como un marcador de anormalidades de neurotransmisión cerebrales en los consumidores de cannabis”, indica Laprevote en el paper publicado por JAMA Ophthalmology.

“Dada la realidad de que decenas de millones de personas consumen cannabis de forma regular, y de que personas de todo el mundo han estado consumiendo durante generaciones, cabría suponer que cualquier efecto adverso para la vista se habría documentado antes”, contradice Christopher Lyons, coautor de un editorial que acompaña al estudio.

“En el peor de los casos, significaría que estos síntomas son nominales para la inmensa mayoría de los que consumen la sustancia”, propone. “Las evidencias de una disminución en la función retiniana son flojas por varios motivos”, sin embargo, es una investigación “muy oportuna”, admite, “dada la creciente tendencia a la legalización de la marihuana en Estados Unidos, tanto para consumo médico como recreativo”.