Tal como publica la revista American Journal of Ophthalmology, un 52% de los tumores estudiados fueron benignos, el 30% malignos y el 18% premalignos. El análisis estadístico mostró que, en comparación con la PAM, el melanoma es más frecuente en varones blancos de mayor edad. La falta de pigmentación y la presencia de hemorragias o de quistes intralesionales son indicativos de la malignidad de tumor.

Además, es probable que los melanomas se encuentren en el fornix o los tarsos y que tengan un mayor grosor y diámetro basal. En un contexto clínico, la probabilidad de que un paciente mayor de 60 años que acuda a consulta por una lesión melanocítica de más de un milímetro tenga melanoma, es 24 veces superior a que se trate de PAM.

En el caso del homólogo maligno de la neoplasia conjuntival intraepitelial, la presencia de una configuración difusa de la pigmentación se asocia con un riesgo 1,6 veces mayor de que se trate de carcinoma de células escamosas, según el paper.

Por su parte, en comparación con la BRLH, el linfoma fue significativamente más frecuente entre los pacientes más ancianos. Las lesiones cancerígenas mostraron un mayor diámetro basal y se situaron con mayor frecuencia en el fornix que en la región nasal.  

Entre las limitaciones del estudio, los autores han señalado la alta prevalencia de pacientes de raza blanca en las bases de datos utilizadas, así como su pertenencia a un centro de oncología ocular lo que, probablemente, representa un exceso de representación de enfermedades malignas graves, admiten. No obstante, “el conocimiento aportado sobre los factores tempranos asociados a la malignidad, ayudará a guiar la gestión óptima del tumor conjuntival”, concluyen.