“En los países industrializados, aproximadamente el 50% de las personas que sufren la patología no están diagnosticadas”, denuncia el presidente de la SEG, Julián García Feijoo, en una nota de prensa. En el caso concreto de España, “se estima que cerca de 500.000 habitantes sufren esta enfermedad ocular sin saberlo”, advierte.

Si a estas cifras se suman los pacientes reconocidos y con terapia, los datos indican que la enfermedad ocular degenerativa afecta a más de 60 millones de ciudadanos de entre 40 y 80 años a nivel mundial; un colectivo que, en 2020, habrá alcanzado los 76 millones de diagnosticados. Esta prevalencia también convierte al glaucoma en la primera causa de ceguera prevenible e irreversible en España, donde existe cerca de un millón de diagnosticados.

El glaucoma tiene una evolución lenta “que no solo le ha valido la denominación de síndrome del ladrón silente, sino que, además, dificulta su diagnóstico hasta convertirlo en uno de los principales retos”, lamenta el experto. “La mayor parte de glaucomas no se pueden prevenir, por lo que una detección precoz permite minimizar sus síntomas, retrasar su evolución y reducir la probabilidad de que derive en ceguera irreversible”, sentencia Feijoo.

Por todo ello, “la tarea de sensibilización es esencial; la gente cree que es un problema de la tercera edad y no sabe cuáles son las pautas de su diagnóstico y seguimiento”, añade el presidente de la SEG. “No tenemos el hábito de revisarnos los ojos con asiduidad, y hay que tener en cuenta que las revisiones son la única manera de coger el glaucoma a tiempo”, opina Delfina Balonga.

La presidenta de la AGAF considera que la divulgación de la patología también ayuda a mejorar la calidad de vida de los pacientes y de sus familiares. “Los afectados necesitan que la sociedad entienda su problema, que se sepa que hay personas que ven a medias y, por eso, a veces, pueden incluso llegar a caer en la calle”, ejemplifica.