Según recoge el estudio publicado en la revista Ophthalmoplogy, el paciente, un hombre de 49 años de edad, padecía un nistagmo de larga duración, resistente a la farmacoterapia y derivado de un síndrome paraneoplásico causado por un linfoma de Hodgkin esclerosante nodular de grado I en estado 2A.

Para resolver la patología, Parashkev Nachev y su equipo desarrollaron la prótesis ocular magnética de titanio, que constaba de 2 partes imantadas: la primera de ellas fue implantada en el suelo orbitario del paciente, y la segunda, suturada a uno de los músculos extraoculares de control del movimiento. Para comprobar la mejora de la patología, los investigadores realizaron una serie de controles antes y después de la cirugía:

  1. Medición de la agudeza visual mediante el test de Snellen.
  2. Amplitud, velocidad de deriva, frecuencia e intensidad del nistagmo en cada ojo.

La prótesis ocular magnética logró progresos clínicamente significativos en todas las mediciones y el propio paciente refirió una mejoría en cuanto a los síntomas de su nistagmo. La recuperación posoperatoria fue rápida, aunque persistió cierto grado de diplopía presente antes de la aparición del nistagmo, matiza Nachev.

Pasados 4 años la implantación de la prótesis ocular magnética, el voluntario para la prueba piloto continúa estable y ha mejorado su calidad de vida hasta el punto de poder acceder a un trabajo remunerado, según refiere el estudio. Para el neurólogo, esto es prueba suficiente de la utilidad del implante magnético para amortiguar las oscilaciones oculares patológicas.