Hasta el momento, el estudio europeo ha determinado que el 56% de los pacientes de glaucoma intervenidos con este tipo de implantes, no necesitó recurrir a colirios hipotensores para controlar la patología. “Si, efectivamente, se comprobasen estos resultados, sería posible realizar cirugías más precoces”, determina Miguel Ángel Teus en una nota de prensa.

Los procedimientos que se están estudiando permitirían “operar a los pacientes un poco antes de lo que lo estamos haciendo ahora, gracias a lo cual disminuiríamos su nivel de pérdida visual cuando llegan a cirugía”, explica el jefe del servicio de Oftalmología del HUPA y catedrático de la Universidad de Alcalá.

Además, al ser susceptible de implantarse durante las operaciones de cataratas, el inyectable “acortaría el tiempo de las intervenciones -cataratas y glaucoma- a unos 10 minutos”. La manipulación se realiza bajo anestesia tópica y, además, “tiene un nivel alto de seguridad en el postoperatorio porque prácticamente no existe la hipotonía”, matiza Teus.

“Tras una breve curva de aprendizaje”, el procedimiento puede ser “extraordinariamente sencillo”, celebra el experto, quien señala otras ventajas como la recuperación acelerada y, por tanto, la reducción de las visitas de revisión a lo largo del postopetarorio. Todo ello, espera, “situará al HUPA a la vanguardia de la investigación”.