Según estimaciones, existen más de 140 millones de usuarios de lentillas en todo el mundo, de los cuales entre el 30 y el 50% sufre síntomas de incomodidad ocular tales como picor, sequedad, quemazón o la sensación de alojar un cuerpo extraño. Estas y otras molestias constituyen la primera razón de abandono de las lentes, según recuerdan los autores del estudio que publica la revista Ophthalmic and Physiological Optics.

Estos problemas se relacionan principalmente con temperaturas extremas, poca humedad, baja presión atmosférica o flujos intensos de aire; factores que pueden producirse en una gran variedad de entornos, desde espacios cerrados con calefacción o aire acondicionado, como vehículos y oficinas, hasta la cabina de pasajeros de un avión. Para recrear esta variedad de espacios durante el experimento, los autores se valieron de una cámara ambiental a la que se sometieron 54 usuarios de lentes de contacto.

Los participantes -50% asintomático y 50% aquejado de incomodidad ocular- accedieron a la instalación con lentillas blandas de hidrogel convencional y con lentes de silicona. Tras comprobar las reacciones del órgano en condiciones estándar -23º de temperatura, 50% de humedad relativa (hr) y 930 milibares de presión atmosférica (mbar)- procedieron a estudiar, durante 90 minutos, el impacto de condiciones adversas -23º, 5% hr, 750 mbar y flujo continuo de aire-.

Tras analizar los resultados, el equipo dirigido por María Jesús González García concluyó que las condiciones ambientales tuvieron un efecto “importante” sobre la superficie ocular de los participantes, tanto en el grupo sintomático como en el de control; sin embargo, el tipo de lentilla y la frecuencia del parpadeo también fueron factores decisivos.