El aparato, desarrollado originalmente por la marca Oculeve y comercializado por la empresa Allergan, consta de un generados con puntas desechables diarias que se insertan en la cavidad nasal para estimular el lagrimal. De esta forma, se consigue humedecer la superficie ocular de forma no invasiva y libre de fármacos.

Tal como recoge la American Academy of Ophthalmology (AAO), el neuroestimulador de mano ha superado con éxito 2 ensayos clínicos multicéntricos en los que la producción de lágrimas se midió mediante la puntuación Schirmer. No obstante, en estos experimentos no se evaluó el beneficio clínico de las lágrimas en los pacientes de ojo seco.

Todos los eventos adversos relacionados con el dispositivo fueron leves, según notifica la empresa. Entre los más frecuentes figura el dolor o ardor nasal, presente en el 10,3% de los voluntarios, la sensación de cosquilleo eléctrico, que experimentó el 5,2%, y la hemorragia nasal, en el 5,2%. En menor medida, los voluntarios reportaron congestión nasal (3,1%), dolores de cabeza (2,1%), dolor facial (2,1%), dolor ocular (1%), dolor sinusal (1%), dolor periorbital (1%), secreción nasal (1%), úlceras nasales (1%) y mareos (1%).

En cualquier caso, el doctor Richard Lewis, autor principal de estos ensayos clínicos, considera que el nuevo dispositivo marcará un cambio. “Los pacientes estaban tan satisfechos con los resultados que se negaron a devolver el dispositivo”, asegura el investigador en una reciente entrevista concedida a la AAO.