Tal como publica la revista especializada Ophthalmology, la multiplicación de venas, arterias y capilares, así como la extraña aparición de canales linfáticos, contribuye a una inflamación peligrosa de la zona, que puede dar lugar al abultamiento de los ojos. Este síntoma aparece en el 10-20% de los pacientes con enfermedad de Graves.

Para llegar a esta conclusión, los científicos estudiaron los casos de 15 pacientes con enfermedad ocular tiroidea sometidos a descompresión orbitaria. Las muestras e tejido recogidas durante la fase aguda e inflamatoria de la enfermedad presentaron una mayor concentración de ambos tipos de vasos.

“La hinchazón podría tratarse deteniendo la formación de vasos sanguíneos y sus pérdidas de fluido, o bien favoreciendo la aparición de vasos linfáticos que mejoren el drenaje del líquido”, explica el cirujano experto en dolencias de la retina y autor del paper, Leo A. Kim, “este estudio abre un camino hacia la exploración de soluciones no quirúrgicas”, adelanta.

Hasta ahora, el tratamiento de la proptosis se ha reducido a técnicas invasivas para realinear los ojos o a la descompresión de las órbitas mediante la fractura del hueso, junto con la gestión de la inflamación gracias a esteroides sistémicos. Sin embargo, ahora la solución podría hallarse en la administración local de inhibidores de la angiogénesis.

"Este estudio nos ofrece algunas ideas nuevas y emocionantes sobre la raíz de esta enfermedad devastadora” celebra Kim, “en un futuro podremos gestionarla mejor a través de tratamientos menos invasivos y que mejoren la calidad de la atención a nuestros pacientes", concluye.