“Las personas involucradas han optado por permanecer en el anonimato y no ha sido confirmado ningún brote de herpes”, según ha declarado la institución que, sin embargo, ha considerado necesario informar a pacientes y especialistas de los riesgos reales que implica el uso de nuevas tecnologías.

Para ello, la oftalmóloga Rebecca Taylor, ha explicado que “el virus HSV-1 del herpes simple no está preparado para vivir fuera del cuerpo y se propaga principalmente a través del contacto de persona a persona y no a través del contacto con objetos inanimados”.

Según la experta, aunque posible, es “muy poco probable” que un jugador se contagiase tras usar unas gafas de realidad virtual; “lo más usual es que la persona ya fuese portadora del virus”, aventura Taylor en declaraciones a la AAO.

En este sentido, la institución americana ha compartido los últimos datos de los Centers for Disease Control and Prevention; unas cifras que muestran cómo más del 50% de la población estadounidense es portadora del HSV-1 aunque muchos de ellos no muestren síntomas.

¿Podría un adenovirus sobrevivir en unas Oculus?

Según la oftalmóloga, los adenovirus tendrían, sin duda, más probabilidades que el virus del herpes de sobrevivir dentro de unas gafas de realidad virtual; sin embargo, “contagiarse de este dispositivo no es más probable que hacerlo de un teléfono, el pomo de una puerta, el manillar de un carro de la compra o cualquier otro objeto que se toque con la mano”, sentencia.

En otras palabras, resume Taylor, “el interior de las gafas es tan peligrosos como el exterior”. No obstante, de cara a la progresiva expansión de estos aparatos, los especialistas en Oftalmología podrían recomendar el uso de gamuzas desinfectantes, “más eficaces que el agua y el jabón”, para la limpieza de las lentes, así como la precaución adicional de no utilizar dispositivos ajenos.