Gracias a estas lentillas “medicadas”, la empresa desarrolladora, dependiente del Grupo I+D Farma de la Universidad de Santiago Compostela (USC) espera poder tratar de forma más eficaz trastornos oculares como el síndrome de ojo seco, el glaucoma, queratopatías diabéticas e, incluso, ciertos tipos de infecciones.

“La utilización de las lentillas, no solo como correctores de la visión, sino también como vendajes oculares terapéuticos, puede contribuir a mejorar la calidad de vida de personas que sufren estas patologías”, asegura en una nota de prensa la doctora Carmen Álvarez Lorenzo, promotora y socia de la empresa.

Su homólogo, Ángel Concheiro Nine, considera que los tratamientos tópicos oculares son limitados y molestos, ya que “los sistemas de defensa del ojo hacen que el fármaco se elimine pronto de la superficie”. Los medios tradicionales, como los colirios, “solo consiguen que penetre una pequeña porción de la dosis; el resto se pierde con la lágrima y no cumple su función”, sentencia.

Esto implica que el paciente tenga que aplicarse las gotas varias veces al día. Sin embargo, “al ceder la sustancia activa al ojo en el transcurso del tiempo, la sensación de incomodidad con las lentillas medicadas se supera”, asegura Concheiro, “sobre todo, en usuarios mayores de 40 años que, con los primeros síntomas de ojo seco, suelen abandonar las lentes tradicionales”.

Los autores del invento, que ya se encuentra bajo patente en España, Europa, Estados Unidos y Japón, han iniciado conversaciones con firmas nacionales y extranjeras del sector. Entre los más interesados, según cuentan los propios desarrolladores, se encontraría la multinacional nipona Seed. Durante todo el proceso, HGBeyond ha contado con la financiación del programa Mind the Gap de la Fundación Botín.