Científicos del Bascom Palmer Eye Institute, de la Universidad de Miami, defienden la importancia del reconocimiento precoz de la rosácea ocular infantil, ya que su tratamiento temprano puede mejorar los resultados al limitar la progresión de la patología corneal, incluyendo las cicatrices y la vascularización. Para llegar a esta conclusión, los autores llevaron a cabo un revisión retrospectiva de la historia de 20 pacientes de entre 22 meses de vida y 17 años.

Según recoge el estudio, publicado en la revista Cornea, todos los pacientes presentaban afectación corneal, blefaritis, alteraciones en la piel y otros síntomas compatibles con un diagnóstico de rosácea ocular. El 60% de los pacientes mejoró tras un tratamiento con eritromicina sistémica o con doxiciclina combinada con preparaciones tópicas en dosis bajas de esteroides.

Los pacientes mantuvieron la remisión hasta 4 años tras la reducción gradual del tratamiento sistémico. Solo un 10% de los pacientes pediátricos no experimentó ninguna mejoría tras el tratamiento. El resto del porcentaje, explican los autores, corresponde al 30% de casos de rosácea ocular en los que no se completó el periodo de seguimiento (de unos 19,6 meses) y, por tanto, no se pudo comprobar el éxito de los tratamientos.