Los “juerguistas de Halloween”, están acostumbrados a recibir todo tipo de advertencias, sin embargo, pocos son conscientes de la posible magnitud de los daños que pueden ir desde conjuntivitis hasta ceguera, pasando por cicatrices corneales y párpados caídos. Esto último es lo que le sucedió a Laura Butler, cuya historia recuerda la AAO.

Infecciones, abrasión y ceguera permanente

Las tiendas de disfraces, boutiques de belleza y bazares de internet “anuncian tallas únicas y venta sin necesidad de receta”, pero “si la medida de las lentes no está ajustada al ojo por un profesional, el material puede arañar la córnea”. El dolor de la abrasión corneal persistió en los ojos de Butler hasta 10 horas después de haber retirado las lentillas, explican los expertos.

No es el único caso; “el año pasado otra niña se quedó parcialmente ciega del ojo izquierdo”, recuerdan, “a Leah se le desprendió la capa superior de la córnea tras 4 horas de uso de las lentillas”. Otro caso ejemplar es el de Robyn Rose; “ella sufrió queratitis, una infección ocular, que 12 años después sigue ocasionándole visión borrosa”, cuentan, “debe utilizar fármacos cada día para combatir la sequedad ocular”.

“No es ninguna técnica del miedo; es real: usar lentes de contacto sin receta puede significar la pérdida permanente de la visión”, aseveran los expertos, “Julian Hamlin se ha sometido a más de 10 cirugías y, hoy por hoy, está oficialmente ciego del ojo izquierdo por querer cambiar su color de ojos en Halloween”, relatan.

Un disfraz perfecto

“No vale la pena arriesgar la visión por un disfraz de Halloween perfecto”, reitera el portavoz de la AAO, Thomas L. Steinemann, “pero si es imprescindible completar el traje, es posible conseguir lentes prescritas por un profesional de la salud ocular”, asegura. En ningún caso debe optarse por adquirir el producto en el mercado negro o por reutilizar lentillas usadas.

Compartir las lentes de contacto implica también una propagación de los gérmenes que causan la conjuntivitis, una enfermedad altamente contagiosa pero tratable con antibióticos. Para mostrar este y otros daños oftalmológicos, la AAO ha lanzado un anuncio educativo bajo el lema “No Prescription, No Way”.