El Instituto Universitario de Oftalmobiología Aplicada (IOBA) y la Universidad de Valladolid han invalidado los actuales métodos de evaluación de la toxicidad de lotes de perfluorooctano (PFO), un líquido fluoroso que facilita la readhesión y manipulación de la retina en cirugías de desprendimiento y que, por su estado defectuoso, llegó a causar en España más de un centenar de casos de ceguera en 2015. Los investigadores ya han patentado un método alternativo de evaluación de la toxicidad.

Según los antecedentes del estudio, los pacientes en los que se había utilizado PFO de la empresa alemana AlaOcta desarrollaron graves complicaciones postoperatorias que desembocaron en ceguera completa. Los oftalmólogos que trabajaron con los lotes tóxicos comunicaron los casos a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), que emitió una alerta sanitaria y bloqueó el uso y distribución del producto.

Con el aval de otro organismo alemán, la marca defendió la seguridad del PFO y sugirió que la toxicidad podía deberse a un mal uso por parte de los oftalmólogos. Frente a esta acusación, el Servicio Vasco de Salud y las Clínicas Innova Ocular proporcionaron muestras de los lotes sospechosos para realizar un contraanálisis. Al tratar de evaluar su toxicidad con el método estándar -medir la viabilidad celular del PFO tras incubarlo con fibroblastos de ratón durante 72 horas-, el IOBA encontró numerosos obstáculos.

“Una de las características del PFO es que no es miscible en medio acuoso”, explica Girish Kumar Srivastava, autor principal del trabajo, “pensamos que si había sustancias tóxicas hidrosolubles probablemente no estarían presentes en el extracto en cantidades suficientes como para poder detectarlos”. Por otro lado, tal como señalan los autores y recoge la agencia SINC, durante las cirugías de retina el PFO se aplica sobre tejido humano, de modo que el tipo celular empleado en la evaluación no sería válido.

Una vez descartado el método tradicional, Srivastava y su equipo consideraron basar la evaluación en el contacto directo del PFO con células del epitelio pigmentario de retina de origen humano. Además, en el nuevo método de evaluación, el medio de cultivo se deposita sobre la capa del PFO, evitando así que se volatilice. Este procedimiento reveló que los lotes alemanes sí eran tóxicos y que las cegueras de los pacientes no respondían a una mala praxis médica. Con estos datos recogido en Nature, los autores consideran necesario implantar su nuevo método de evaluación de la toxicidad.