El dispositivo se basa en la aplicación de diferentes intensidades de tensión eléctrica sobre el cristal líquido, un material birrefringente que permite controlar los índices de refracción y reenfocar cualquier objeto en el campo de visión.

Para que los pequeños impulsos puedan ser transportados desde la batería incorporada hasta la lente, ésta ha sido equipada con una finísima rejilla transparente de electrodos situada entre dos capas de vidrio.

Estas a su vez, han sido recubiertas de estaño y óxido de indio, ambos materiales traslúcidos y conductores de la electricidad. De esta manera, el producto creado por la empresa israelí DeppOptics, es capaz de reorientar la refracción de la luz.

Tarda entre 100 y 300 milisegundos en realizar esta nueva ruta, una cifra muy aproximada e incluso menor a los 300 milisegundos que normalmente tarda el ojo humano en enfocar sin ayuda tecnológica.

En el ámbito estrictamente sanitario, los desarrolladores esperan que las lentes “permitan ver el mundo de forma natural y sin problemas a los 2 millones de personas que requieren una corrección multifocal de la visión", según el CEO de la empresa, Yavir Haddad,

Los clientes potenciales, según estimaciones de la empresa, serán pacientes de entre 40 y 50 años con presbicia. Hasta ahora estas personas han debido tratar su patología con varios conjuntos de gafas de corrección o utilizando gafas progresivas.

Además, este tipo de tecnología ya está siendo aplicada a campos como la realidad aumentada o la realidad virtual, ya que puede acabar con la visión borrosa que persiste en las imágenes visualizadas a través de ordenador.