“El mejor experto es aquel que pertenece al mundo más amplio”, sentencia el sociólogo Malcolm Gladwell, firme defensor de la preparación interdisciplinar. En su último editorial en la revista Ophthalmology, el ensayista canadiense ha recordado el trabajo del oftalmólogo Jaclyn Gurwin, que brindó formación artística a 36 estudiantes de primer año de la Universidad de Pensilvania. Los resultados demostraron que, al finalizar el curso, los médicos habían ganado en habilidades de observación y empatía.

Los voluntarios del estudio que menciona Gladwell fueron asignados al azar para asistir o no a 6 sesiones de observación artística, de 90 minutos cada una, en el Museo de Arte de Filadelfia. El grupo seleccionado para recibir formación artística contó con el asesoramiento de educadores profesionales que se centraron en la observación, descripción y debate de las obras.

Tanto antes como después del curso, los 36 estudiantes completaron una serie de pruebas de habilidad y capacitación artística. Según las conclusiones de Gurwin, la educación artística mejoró significativamente la empatía y capacidad de observación de los médicos. En un cuestionario posterior, la mayoría de los voluntarios afirmó haber aplicado en su práctica clínica alguno de los conocimientos adquiridos durante la formación.

El grupo que no había recibido formación en arte presentó resultados aún peores al finalizar el estudio, en comparación con ellos mismos. Los autores sugieren que las habilidades de estos futuros médicos sufren la erosión de un sistema centrado en la memorización de contenidos. “Este estudio debería impulsar un mayor impulso en la exploración de los beneficios de la preparación interdisciplinaria”, defiende Gladwell en su editorial. En un contexto cada vez más tendente a la especialización, “la preparación no tiene que tener lugar exclusivamente en la escuela de medicina”.