Los cambios en el drenaje del líquido del interior del ojo causan daños en el nervio óptico, tanto si responden a un aumento como a un descenso de la presión que la sangre ejerce en las paredes arteriales. “La hipotensión influye en la irrigación del cerebro y, por tanto, en el nervio óptico” aclara Feijoo.

La hipotensión y la hipertensión en Oftalmología es “un tema trascendente porque afecta a un número significativo de personas, sobre todo aquellas que están sobretratadas con terapia antihipertensiva”, advierte el experto. Además, señala, “está comprobado que es probable desarrollar glaucoma incluso con presiones no muy altas o normales”.

En cualquier caso, la aparición y desarrollo de la enfermedad depende de cada paciente. “Hay aproximadamente un 10% de enfermos que no tienen presión intraocular elevada y aun así desarrollan glaucoma”, ejemplifica Feijoo. “Esto sucede porque otros factores tienen más peso”; entre ellos la vulnerabilidad del nervio o la presión intracraneal.

Ancianos: pacientes complicados

Según estimaciones de Esteve, el 2% de la población española, unas 900.000 personas, padecen glaucoma. Entre los afectados, abundan los pacientes de entre 70 y 75 años, unas edades que los convierten en pacientes difíciles por diversos motivos:

  1. El 50% de los pacientes no cumple el tratamiento por olvido.
  2. Los enfermos más mayores tienen dificultades para administrarse el tratamiento.
  3. Entre un 30 y un 50% de los afectado de glaucoma utiliza más de un fármaco, lo que dificulta la adherencia.
  4. El desarrollo del glaucoma es lento, muchas veces asintomático, no duele y el ojo puede compensar el problema, por lo que la enfermedad pasa desapercibida.