Tal como publica la revista Science Advances, el hallazgo ha sido posible gracias a un dispositivo de seguimiento ocular “con los mismos principios ópticos que permiten a los telescopios observar las galaxias distantes”, ejemplifica Ramkumar Sabesan, autor principal del estudio, “el dispositivo estaba diseñado para detectar el movimiento rápido e irregular del ojo, y predecir su trayectoria para asegurar que la estimulación lumínica incidía en el blanco correcto”.

Así, por primera vez, el equipo ha podido observar un total de 273 células de fotodetección de forma individual, en las retinas de 2 voluntarios. Hallaron los conocidos conos-L, capaces de distinguir el color rojo, los conos-M, encargados de detectar el color verde y los conos-S, que envían señales al cerebro sobre la percepción de los azules. Sin embargo, la gran mayoría de las células no registraban ningún color en absoluto y por tanto remitían una señal acromática al cerebro.

“En el pasado, se ha barajado la idea de que el ojo percibía el color por comparación entre las señales que los conos estaban percibiendo; es decir, la diferencia entre lo que percibía un cono y sus conos vecinos daba lugar a la sensación de azul, verde o rojo”, explica Sabesan, “por eso, si todos los conos eran del mismo tipo, la falta de contraste daría lugar a una señal en blanco”.

Sin embargo, este estudio sugiere que la utilidad de los conos de señalización blancos es otra; la de ayudar al cerebro a discernir los bordes, líneas y otros detalles de los objetos que se visualizan. “Son estos conos blancos los que definen claramente los que vemos; el cerebro solo tiene vagas sensaciones de color”, especifica.

En general, los resultados “son consistentes con la idea de que el sistema nervioso codifica la información de alta resolución acromática y las señales de color de baja resolución en vías separadas, que surgen ya en la primera sinapsis”, señala, “la menor proporción de conos que suscitan sensaciones de color puede reflejar una falta de presión evolutiva sobre el sistema cromático, ya que no presenta tanta agudeza como sistema acromático”.

Tanto la tesis que han presentado, como la tecnología utilizada para su desarrollo, “pueden conducir a nuevas formas de curar el daltonismo y otras enfermedades relacionadas con la percepción del color, ya que los oftalmólogos podrán visualizar de forma individual qué conos están o no funcionando.