Los autores llevaron a cabo un estudio longitudinal basado en los datos de 1.108.541 mujeres encintas entre 1989 y 2013. Aquellas que padecían preeclampsia registraron un mayor número de hospitalizaciones por desprendimiento de retina, (52,9 sobre 10.000 frente a 23,9), retinopatía (60,5 frente a 8) y otros trastornos de la retina (13,3 frente a 7,3).  

Así mismo, la preeclampsia se asoció con un mayor número de roturas de retina, desprendimientos por tracción y retinopatías diabéticas. A pesar de estas conclusiones, la America Academy of Ophthalmology (AAO) ha expresado en una nota de prensa sus “preocupaciones por la forma en que se llevó a cabo la investigación”.

“Aunque el embarazo puede causar cambios temporales en la visión”, admite la AAO, “la preeclampsia solo afecta a entre el 3 y el 5% de las mujeres embarazadas y, si bien puede resultar en cambios significativos e incluso en desprendimiento de retina, por el momento no hay razón para sugerir ningún cambio en la atención ocular a mujeres encintas”.

En este sentido, reiteran, las recomendaciones de la AAO se mantienen: “Las madres embarazadas o aquellas con antecedentes de preeclampsia deben ser conscientes de los cambios en su visión y comunicarse con su médico si tienen alguna duda”.