La retinopatía diabética podría estar relacionada con una vía de señalización celular que desencadena pérdida de visión y oclusión de las venas retinianas. En un estudio en el que inhibieron el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF por sus siglas en inglés) ocular, los investigadores lograron restablecer el flujo sanguíneo normal en la retina, lo que podría servir para detener o incluso revertir la ceguera relacionada con la diabetes. La investigación se publica en Journal of Clinical Investigation Insight.

Los científicos de la Johns Hopkins University observaron que un aumento de los niveles de VEGF en la retina atraía la sangre hacia ella, de manera que se adhería a las paredes de los vasos sanguíneos y perturbaba el flujo sanguíneo. La reducción de VEGF o su bloqueo a través de un anticuerpo provocaba una reducción de los glóbulos blancos, lo que abría los vasos cerrados y restablecía el flujo sanguíneo en la zona en cuestión.

“Este trabajo es especialmente importante ya que ayuda a explicar por qué la retinopatía diabética y la oclusión venosa de la retina continúan empeorando a lo largo de la vida del paciente si este no se trata”, asegura Peter Campochiaro, director del Retinal Cell and Molecular Laboratory y profesor de Oftalmología en el Johns Hopkins Wilmer Eye Institute.

Los investigadores utilizaron 6 ratones modificados genéticamente para que sobreexpresaran VEGF cuando se les administraba doxiciclina. Tras 3 días de sobreexpresión de VEGF, el equipo de Campochiaro observó que los glóbulos blancos se acumulaban en los vasos sanguíneos de la retina. Cuando los ratones dejaron de sobreexpresar VEGF, la barrera de glóbulos blancos se rompía y el flujo de sangre se reestablecía en las zonas de la retina en las que se había bloqueado.

“Sería útil bloquear VEGF en todas las etapas de la enfermedad diabética y no solo cuando los pacientes muestran síntomas. Sin embargo, esto no es práctico con el enfoque actual en el que es necesario inyectar proteínas anti-VEGF en el ojo cada 4 o 6 semanas”, concluye Campochiaro. No obstante, el oftalmólogo considera que la terapia génica podría hacer que el tratamiento para la retinopatía diabética sea factible a largo plazo.