Tal como publica la revista Science Translational Medicine, los autores Przemyslaw M. Sapieha y Frédérick A. Mallette descubrieron que “las células de la retina que se desprenden de su principal fuente de oxígeno y nutrientes durante la enfermedad, son resistentes y no mueren”, sino que comienzan un estado de senescencia; “permanecen latentes pero inician un proceso multifactorial complejo que contribuye a la ceguera”, resumen.

El descubrimiento ha permitido identificar y designar las moléculas que se activan durante el proceso de envejecimiento prematuro. En este sentido, gracias a fármacos contra la senescencia celular precoz, se consiguió mejorar la regeneración de vasos sanguíneos y reducir el deterioro de la retina en varias cepas de ratón.

"Los tratamientos disponibles actualmente para la retinopatía diabética pueden ser invasivos o tener efectos secundarios indeseables cuando se administran a largo plazo”, recuerda Sapieha en declaraciones a la revista de la UDEM. Entre los efectos adversos puede llegar a incluirse la destrucción de la propia retina.

“Aunque nuestro estudio no haya encontrado una cura, sí ha definido la cascada de eventos moleculares que conducen al envejecimiento asociado a la retinopatía diabética” y, gracias a ello, “pueden empezar a considerarse nuevas intervenciones terapéuticas”, sugieren los autores.