La publicación, un análisis secundario del ensayo clínico aleatorizado Infant Aphakia Treatment Study (IATS), ha examinado a un total de 112 niños nacidos entre el 1 de agosto de 2004 y el 31 de diciembre de 2008. Tras la operación de extracción del cristalino con catarata, se implantó una lente intraocular (IOL) a la mitad de estos pacientes, mientras los otros continuaron afáquicos durante los siguientes años de vida utilizando lentes de contacto (CL).

A partir de la segunda semana tras la cirugía los pacientes utilizaron el parche adhesivo en el ojo sano durante una hora diaria por cada mes de edad hasta alcanzar las 8 horas diarias a los 8 meses. Desde ese momento los niños llevaron el parche durante el 50% de las horas de vigilia. La corrección refractiva fue prescrita para todos los pacientes hasta alcanzar el 100% de las horas que los niños pasaban despiertos.

Mediante una serie de entrevistas telefónicas iniciadas 3 meses después de la intervención quirúrgica, los padres y cuidadores dieron parte de la adhesión que el niño presentaba hacia el tratamiento con parche y de sus progresos en cuanto a agudeza visual. En este sentido se tomaron precauciones para evitar exageraciones o sesgos interpretativos.

Los análisis señalan que la implantación de una IOL durante la operación no afecta a la adherencia a la terapia de oclusión frente a los pacientes que utilizaron CL y que, si bien existen variaciones individuales, los niños que llevaron parche durante las horas indicadas obtuvieron mejores resultados.

En este sentido, los científicos han considerado que el estudio apoya los esfuerzos de los oftalmólogos para prescribir parches a pacientes pediátricos con catarata congénita unilateral.