El estudio está basado en el análisis de las retinografías de 768 pacientes. Entre las lesiones observadas, solamente se encontró una asociación con la detección de isquemia cerebral silente en aquellos pacientes con microaneurismas, o una relación arteriovenosa alterada. En el análisis de regresión logística multivariante, ajustado por edad y sexo, solamente la relación arteriovenosa alterada continuó su manifestación como un factor de riesgo.

El estudio se ha apoyado también en la investigación Investigating Silent Strokes in Hypertensives: a magnetic resonance imaging study, en la que 976 pacientes fueron estudiados mediante resonancia magnética craneal para valorar la presencia de la isquemia cerebral silente, además de ser sometidos a una retinografía, un examen convencional de fondo de ojo y una medición semitautomática del promedio de los calibres vasculares para el cálculo de la relación arteriovenosa. Los investigadores contrastaron los resultados de este estudio con los obtenidos de su propio análisis.

Además de confirmar que la vasculatura retiniana podía ser un factor de riesgo vascular para los pacientes con hipertensión, los expertos también querían evaluar en este estudio la utilidad de un sistema semiautomático, capaz de medir la relación arteriovenosa retiniana con imágenes retinográficas y valorar fácilmente el riesgo cardiovascular y la detección de isquemia cerebral silente.