Según datos recientes de la U.S. Consumer Product Safety Commission, el mal uso de la pirotecnia causa, aproximadamente, 10.000 visitas de emergencias a lo largo del año, aunque la mayoría de las lesiones se concentran en los meses de junio y julio.

Los expertos, que ya mantienen una sala de operaciones abierta especialmente para estas fiestas, suelen enfrentarse a globos rotos, abrasiones, quemaduras químicas o quemaduras faciales que pueden afectar de forma permanente a la visión e incluso causar ceguera.

La academia ha realizado un sondeo a 2.034 adultos de los EE. UU. para conocer el alcance de las lesiones. El 77% de los encuestados tiene la intención de usar fuegos artificiales y un 20% planea crear los artefactos a mano. Más del 30% de los encuestados admite haberse herido con pirotecnia o conocer a alguien a quien le haya sucedido, y sin embargo solo el 10% considera el uso de gafas de protección al manipular los fuegos.

"Muchas, si no todas estas lesiones, podrían evitarse si la gente considerase más cuidadosamente los riesgos de jugar con fuegos artificiales” ha lamentado el oftalmólogo de la Universidad de Washington y presidente de la AAO, Russell N. Van Gelder. Por eso la institución ha creado folletos informativos y un vídeo infantil para concienciar a las familias sobre las celebraciones seguras.

Los expertos recomiendan, por ejemplo, no confiar en que un petardo pequeño es sinónimo de seguro, ya que a pesar de su tamaño alcanzan una temperatura capaz de derretir ciertos metales y por lo tanto suficiente para derretir una cornea. Así mismo conviene comprobar más de una vez si el cohete está realmente apagado.

“Jugar con fuegos artificiales se ha convertido en una tradición tan querida que es fácil olvidar los peligros que representa, sobre todo para los ojos” ha reflexionado el portavoz clínico de la AAO, Philip R. Rizzuto. "Esperamos que las personas tomen la ruta más segura para celebrar su independencia dejando este año los fuegos artificiales a los profesionales".