Los hematomas intraorbitarios son entidades poco frecuentes, sobre todo aquellos que se originan de forma espontánea. La etiología de los mismos ha sido asociada con la presencia de traumatismos (causa más frecuente); masas, tumores y malformaciones vasculares; origen congestivo tras ejercicio extremo, submarinismo y sinusitis espontánea por incrementos bruscos de presión intraorbitaria, y enfermedad de origen sistémica.

Los autores señalan que su estudio es el primer caso en la literatura médica en el que se describe la aparición de un hematoma intraorbitario espontáneo secundario a un cuadro de hiperémesis gravídica. Los expertos ilustran el estudio con el caso clínico de una mujer de 34 años embarazada de 18 semanas, quien acudió a urgencias durante un episodio de hiperémesis gravídica con vómitos proyectivos, tras los cuales, presentó tumefacción supraorbitaria derecha con proptosis ocular y alteraciones visuales del ojo derecho.

La paciente no presentaba antecedentes personales de interés, no tomaba ninguna medicación habitual ni había sufrido ningún traumatismo previamente. En la exploración oftalmológica, destacaba la presencia de exoftalmos con hipoftalmos del ojo derecho, midriasis derecha de 7 milímetros con disminución de la reactividad pupilar, limitación de la supraducción y supraversión con diplopia, miodesopsias y edema palpebral superior doloroso a la palpación. La exploración del fondo de ojo fue normal con presión intraocular de 24 mm Hg. No se observó edema ni anomalías vasculares en la conjuntiva.

Tras las pruebas e intervenciones de los médicos, explicados con detalle en el estudio, La paciente evolucionó favorablemente. La midriasis y las alteraciones visuales desaparecieron en las primeras horas postoperatorias, se retiró el drenaje a las 48 horas y, 3 meses después de la cirugía, la paciente se encontraba asintomática y sin secuelas.