Omar M. Alabbasi y Maan Al-Barry, autores del texto e investigadores del Departamento de Oftalmología de la Universidad Taibah, han concluido que se requieren, no sólo “estrictas políticas reguladoras en los hospitales”, sino también un buen programa de educación pública.

Los autores plantean promover la buena higiene ocular y un mantenimiento proactivo que excluya el autodiagnóstico, ya que muchas veces los pacientes deciden derivarse a sí mismos a las especialidades de Urgencias u Oftalmología, sin que se sea realmente necesario.

Para llegar a esta conclusión, se estudiaron los casos de 868 pacientes de entre 15 y 45 años, que fueron atendidos en el Hospital Ohud (Medina). El 32,5% de estos individuos acudieron a consulta por síntomas de conjuntivitis, mientras un 18% reportó padecer ojo seco.

Otro 18% reclamó atención frente a obstrucciones del conducto nasolagrimal y el 12% por infecciones en el párpado. Sorprende especialmente que el 97,3% de estos pacientes se dirigieron a la especialidad sin consultar antes otros servicios de base. Se suma así un gran porcentaje de patologías menores que ralentizaron la gestión de casos más graves.

De esta manera, los especialistas vieron reducido su tiempo te consulta para el 9,3% de pacientes con abrasión corneal, el 3,5% con trauma severo, el 2% de pacientes que presentaban presiones intraoculares anormales y el 0,2% que acudieron a consulta con rotura del globo ocular.

Los científicos han destacado además que el 90% de los individuos del estudio no habían acudido anteriormente a consultas ni revisiones y el 89,6% tampoco presentaban historiales clínicos preocupantes que recogiesen factores de riesgo ni cirugías por cataratas, glaucoma o desprendimiento de retina.

El 87% de los pacientes recibieron tratamiento local o sistémico y fueron dados de alta. Si bien no se hallaron diferencias estadísticas significativas, los investigadores han señalado que los indicadores de asistencia a clínica eran mucho mayores en los varones, un 75,6% de los atendidos.

Los datos muestran también que las consultas por traumatismo o infección son ligeramente superiores entre los menores de 5 años. Los niños de entre 5 y 15 son más propensos a sufrir inflamaciones. En cualquier caso, dicen los autores, es necesario evitar abusos y garantizar el correcto uso de ese servicio.