El estudio, publicado en la revista Clinical Optometry, contó con la participación del 5% de oftalmólogos y el 40,3% de optometristas suecos registrados en las bases de datos de sus respectivas organizaciones colegiales. Todos ellos se sometieron a un cuestionario de 18 preguntas de respuesta cerrada y una pregunta de texto libre sobre la DMAE. El test se articulaba en torno a 4 bloques:

  1. Consejos dietéticos.
  2. Suplementos nutricionales.
  3. Cesación tabáquica.
  4. Fuentes de información y peso de la evidencia científica.

Los datos obtenidos sugerían que los optometristas eran más propensos a recomendar suplementos nutricionales y considerablemente más propensos a aconsejar sobre la dieta que los oftalmólogos, tanto a sujetos en riesgo como a pacientes de DMAE con diagnóstico establecido.

Por otro lado, los oftalmólogos confiaban más en las directrices sobre DMAE que provenían de fuentes especializadas o basadas en evidencias científicas. Además, recomendaban que el paciente dejara de fumar más habitualmente que sus compañeros optometristas.

“Actualmente, el papel que desempeñan los optometristas a la hora de inculcar un estilo de vida saludable a los pacientes con DMAE, es un tema ampliamente discutido”, admite Lene Martin, artífice del estudio. En cualquier caso, “los oftalmólogos ya no son los únicos profesionales de la visión que atienden a estos pacientes”.

El documento, según Martin “refleja perfectamente cómo los optometristas pueden y deben participar, cada vez más, de las estrategias preventivas contra la DMAE”. No obstante, reflexiona, “también pueden ser necesarias nuevas estrategias de educación más específicas tanto parta oftalmólogos como para optometristas”.