Durante el eclipse del pasado 21 de agosto, una mujer estadounidense de 20 años miró el fenómeno solar durante, aproximadamente, 6 segundos sin gafas protectoras y, después, unos 15 o 20 segundos más a través de un dispositivo no homologado y de origen desconocido. Pasadas 4 horas del eclipse, la paciente comenzó a notar visión borrosa y distorsión del color. El caso, catalogado como retinopatía solar aguda, ha sido publicado en JAMA Ophthalmology.

Tal como describe el departamento de Oftalmología del New York Eye and Ear Infirmary de Mount Sinai, la paciente presentaba una visión de 20/20 en el ojo derecho y de 20/25 en el izquierdo y refería una mancha negra en el campo de visión. Tras realizar una oftalmoscopia de escáner láser con óptica adaptativa, los autores del estudio, dirigidos por Chris Wu, concluyeron que la visualización del eclipse había provocado daños en el fotorreceptor del cono foveal.

Una tomografía de coherencia óptica confirmó la disfunción en la reflectividad, mientras la microperimetría mostró un escotoma central absoluto en el ojo izquierdo, más afectado. Frente a este caso, Wu y su equipo, advierten de que los adultos jóvenes pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de retinopatías solares. “Deben estar mejor informados sobre los riesgos de mirar al sol sin gafas protectoras o a través de elementos inadecuados”, concluyen.