Aunque la causa de la retinosis pigmentaria es genética, su progresión puede asociarse a factores de estrés oxidativo e inflamación, controlables gracias a la la capacidad neuroprotectora de la progesterona y las propiedades antiinflamatorias del ácido lipoico. Por eso, “decidimos comprobar sus posibles efectos sinérgicos”, explica la autora principal de la investigación, María Miranda Sanz, en una nota de prensa. Para ello, Miranda y su equipo probaron la administración de las sustancias en modelos animales.

“Hemos comprobado que tanto la progesterona como el ácido lipoico son capaces de proteger a los fotorreceptores de la retina de la muerte celular, pero su administración simultánea ofrece aún mejores resultados que de forma aislada”, resume la profesora, cuyo artículo publica Frontiers in Pharmacology. Los resultados del ensayo, dice Miranda, podrían sentar las bases para las futuras terapias contra la retinosis pigmentaria ya que “actualmente, no existe tratamiento para una enfermedad que representa la mitad de las de carácter degenerativo de la retina a nivel mundial”.