El ser humano es, hasta la fecha, el vertebrado con mayor sensibilidad a la hora de percibir la orientación de las ondas de luz oscilantes. Científicos de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol (Inglaterra) buscan aplicar estos conocimientos a la auto-evaluación oftalmológica.

Tal como publica The Royal Society, los investigadores han llevado a cabo en humanos un experimento originalmente diseñado para probar las capacidades visuales de las sepias, basado a su vez en la percepción de los llamados cepillos de Haidinger.

Este fenómeno visual entóptico supone que una persona con visión normal, cuando ve luz polarizada, pueda percibir un patrón de formas débiles en amarillo (horizontal) y azul (vertical) que se cruzan en el punto donde el individuo centra la vista. El efecto puede desaparecer a los 5 segundos o persistir si se rota la visión alrededor del eje visual primario.

El paper detalla entre sus objetivos básicos, desarrollar una metodología de medición del umbral de capacidad humana para detectar los cepillos y explorar los efectos de birrefringencia de la córnea en la orientación percibida del fenómeno. Para ello el estudio se dividió en dos fases.

En primer lugar, se cuantificó el porcentaje de detección de las líneas azules y amarillas mediante una pantalla de cristal líquido colocada a 55 cm del ojo y visible a través de paneles de cartón con aperturas alineadas. 

Los estímulos de variación de la polarización se lograron gracias a monitores de ordenador LCD modificados. El 75% de los voluntarios, o 9 de cada 12 acertaron al identificar la orientación de la onda

En la segunda fase se buscó estimar el retardo corneal, o magnitud de la polarización en la córnea, y el azimut, una variante de dicho eje, a través de la diferencia entre la orientación de la polarización percibida por los participantes y la real.

“Los seres humanos pueden detectar el estímulo visual cuando el porcentaje de polarización es inferior al 56%”, han concluido Shelby E. Temple y Juliette E. McGregor, autores principales del estudio, “además, hemos caracterizado la dinámica de rotación de los cepillos de Haidinger y verificado que hay una relación no lineal entre el ángulo de polarización real y el percibido”, dicen.

“La tecnología utilizada en estos experimentos podría convertirse en un pequeño dispositivo práctico y económico para la autoevaluación en las salas de espera en las clínicas y el seguimiento longitudinal de las disfunciones visuales, como la degeneración macular relacionada con la edad”, han sugerido.