Este artículo resume la detección, el tratamiento y la patogénesis de la retinopatía del prematuro mediante publicaciones científicas de 2011 a 2015 seleccionadas desde Pubmed. El objetivo es centrarse en las opciones de tratamiento con inhibidores VEGF (factor de crecimiento vascular endotelial) y compararlas con las terapias con láser.

Todos aquellos recién nacidos prematuros con bajo peso al nacer o los que han recibido suplementos de oxígeno deben someterse a un control oftalmológico. La terapia con láser es efectiva para etapas iniciales (1-3) y para casos de retinopatía severa en los recién nacidos antes de completar la gestación.

Uno de los efectos adversos de esta terapia con láser, es el desarrollo de la miopía grave (se da entre un 17-40% de los casos) y la inducción de cicatrices. El tratamiento anti VEGF no induce cicatrices que se vean y parece que causa menos miopía, pero los datos sobre la seguridad, la dosificación y la elección del fármaco, a largo plazo, no son concluyentes.

La terapia con láser sigue siendo de elección en el tratamiento de retinopatía frente a los inhibidores VEGF, aunque estos últimos pueden ser una buena forma de evitar las desventajas de la terapia con láser (miopía y cicatrices). La inyección intravítrea, a diferencia del láser, puede dañar el desarrollo del cerebro, los pulmones y otros órganos.

En la imagen de arriba (extraída de la revista Aerzteblatt), puede verse cómo la retinopatía en un prematuro afecta a la zona central, por lo que sería necesario tratamiento en la etapa 3.